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  • Anabel Cervantes Alva

Responsabilidad primera

Actualizado: mar 20

Bendito amor que con su ausencia

nos regala libertad y dirección


Le pedí a un lucero besar tus labios oscuros,

le pedí a las aves gorjear sus himnos

en el vacío de tus horizontes;

le pedí al gato callejero

posar en tus cansados pies aventureros.


Al terminar el día,

enfrenté el terror a la soledad.


Frente al espejo,

miré mis canas,

mis arrugas,

una espalda cansada,

dos brazos largos de ausencia.



Amaneció,

la imagen en el espejo permanecía,

me acusaba,

era la mirada de un ser desconocido,

desdibujado,

difuso.


Pregunté

lo que por años deseaba escuchar en labios de otros:

¿Qué deseas?


Me permití un lujo,

biengasté unas monedas,

compré mis flores favoritas,

fui al mejor restaurante y bebí

un vino costoso,

necesitaba valor para estar

cara a cara con mis sueños y necesidades postergadas;

conversé con el pasado,

revisé mi agenda.


Lunes

Servicio de limpieza con los Medina,

llevar mis hijos al dentista,

cocinar,

lavar los platos,

ayudar con el proyecto escolar...


Martes, miércoles, enero, febrero, 2001, 2002...

Reparación del coche,

organizar fiesta para…

graduación de...

poner botones,

cortar el pasto,

tirar basura,

dar un masaje,

un abrazo,

un beso,

una sorpresa;

dar,

dar,

dar.


La cita se volvió dramática,

descubrir que la felicidad buscada en el otro

se extravía cuando abandonas tu propio ser.


Me pedí perdón,

lloré...

lloré hasta agotarse el último bocado,

la última copa,

el último reproche.


Terminé la cita con una sonrisa

un postre y una promesa.

Descubrir mi sol,

dejar de ser luna,

vestir mis brazos de plumas

y retomar el vuelo.



Fotografía tomada de es.dreamstime.com

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