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  • Anabel Cervantes Alva

Basado en el primer verso “RIMA XLII” de Gustavo Adolfo Bécquer

Cuando me lo contaron sentí el frío,

un granizal taladrando mi piel amarga;

caí al abismo del ensordecido dolor,

mi cuerpo ardía en una tierra desolada.


Perdida entre la hiel de un duelo siniestro

marinaba mi esencia en un sueño histérico;

al despertar di cuenta de mi mala fortuna

y sin posesión alguna busqué tu obelisco.


Arrodillada entre el fango de la tormenta,

las sílabas mudas gemían llanto brumoso;

preferible de otra tus amores tiernos

antes que inertes tus yugos bajo tierra.

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