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  • Anabel Cervantes Alva

Pétalos de primavera

Natural florecía

como arbusto de pradera,

le arrancaste de tajo

sin piedad ni clemencia.


En el desierto tirada,

marchita le dejas,

caminando entre marchitas

por lejanas sendas.


Marchito el llanto, quejido y lengua,

maltratadas sus hojas

apostadas cual quinielas.


Con cepo en manos, y caricias muertas,

enfermo criminal

al infierno las ofrendas.


Rama de olivo ausente,

balanza que nada pesas,

medir deberías sus yugos

para juzgar la bajeza.


Condenadas sin amor,

y sin culpa las condenas,

mas al sádico otorgas ajuares,

collares de finas perlas.


Balanza que nada pesas,

balanza muda sin contrapesa.


Más una cosa consuela

a las flores de primavera...


Sin alma pasean los cobardes

por las hermosas veredas,

ultrajar podrán las hojas,

y comprar ajuares de perlas;


más nunca tendrán los pétalos

ni esencia de primavera.

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